"El camino a la Paz no se construye con la ausencia de conflictos, sino con las personas que saben enfrentarlos con armonìa, conociendo sus derechos y respetando los ajenos"
Adriana Helena

domingo, 12 de octubre de 2014

EL EUCALIPTO

                                                                EL EUCALIPTO
                                                             ( Venciendo miedos)

Nació en un vivero con  todos sus  hermanos, allí crecía tan rápidamente que tuvieron trasplantarlo dos veces porque   rompía los contenedores donde lo ponían.
Un día llegó Andrés y dijo : -Quiero comprar un árbol que crezca rápido y tenga una gran copa para plantarlo en mi casa de campo.
El dueño del vivero aseguró que lo que necesitaba  era un "Eucalipto". Esto convenció al cliente que sin dudarlo  lo eligió inmediatamente (Seguramente por su tamaño).
Lo ataron con maceta y todo al piso de la camioneta de su  comprador,  y juntos partieron hacia su nuevo destino.
Con sus tiernas y verdes hojas pudo conocer montañas, ríos, praderas, sembrados y muchos animales que jamás olvidaría.
Al llegar al lugar el muchacho hizo un gran pozo en el jardín, colocó el árbol,  lo rodeó con tierra negra y  lo regó . En realidad  lo dejó muy bien  "PLANTADO", quedando en perfecta armonía con el lugar.
Cada vez que Andrés salía  con su camioneta el eucalipto movía sus ramas, agitaba sus hojas cual  manos pidiendo auxilio y hasta  intentaba desenterrar sus raíces  suplicando que lo llevaran a pasear de nuevo. Su dueño lo miraba sin entender  cómo ocurría ese fenómeno:
 ¿Será el viento ?-Pensaba-....¿.Me estará saludando???????????
Pero  el árbol no lo saludaba,  sólo deseaba pasear de nuevo, no quería quedarse solo  y su dueño  no lo comprendía , cosa que lo fastidiaba mucho.
Cuando  se quedaba en soledad tomaba litros de  agua  con sus raíces, cerrabas sus hojas y hacía mucha fuerza para crecer. Como esto lo  repetía una  y otra vez  su tamaño aumentaba y aumentaba suponiendo que al verse  más grande se  haría  evidente lo que realmente quería.
Pero no, a pesar de haber crecido tanto,  a pesar de haber  cambiado su corteza a cada rato porque la  anterior le quedaba chica, Andrés siguió pensando que el árbol lo saludaba.
La única que conocía su verdadero secreto era una vieja lechuza que lo venía observando desde hacía tiempo  desde un poste de la luz  y se había convertido en   testigo silencioso de  enojos  y de  lamentables  suspiros cuando lo abandonaban.
Un día esta ave - Conmovida por lo que ocurría - lo enfrentó y  dijo: ¿Qué no te has dado cuenta que no te llevará más de paseo?¿No sabes que los árboles no andan de aquí para allá? ¿Acaso entras en un colectivo? ¿Te venderían un boleto siquiera?

¡LOS ARBOLES NO PASEAN!!!!!¡YA TE HAN PLANTADO!!!!
¿Qué es esa historia de querer irte con tu dueño?
Después de esto confesó su verdad: -No me gusta estar solo, me da miedo, en el vivero estábamos todos apretados, aquí soy el único árbol.-
La lechuza sorprendida preguntó: -¿Qué no te has visto?-

                                       ¡MIRA TU PROPIA SOMBRA!
El eucalipto miró para abajo y  no podía creer lo que veía: Se había convertido en un árbol de más de tres metros con una copa redonda plagada de enormes hojas alargadas y un tronco derecho camino a engrosarse cada día más.
-¿Es mi padre? - Preguntó el árbol-  ¡¡¡¡NO!!!!!ESE ERES TÚ!!!¿Que no te acuerdas que naciste en un vivero?-Le respondió ella-
-Estoy tan  cambiado, parezco otro,  muy diferente a mis  flacuchos hermanos, creo que hasta estoy  
un poco gordo.
-Sí que estás muy grandote  pero muy cabezón porque no sabes ni siquiera para qué sirve un árbol.
-Y PARA QUÉ???-Preguntó intrigado.
-No ves que tienes la copa justa, justa para albergar a muchas aves, no ves que tienes el tronco justo,  justo para atraer a muchos niños, además vivirás tanto,  pero tanto tiempo  que conocerás miles de  historias que te volverás sabio.
-Nunca se ha asentado  un ave a mi copa- Respondió  el árbol.
-¡No puede hacerlo   porque  no te quedas  quieto un momento!!!!,  te la pasas de berrinche en berrinche!  ¡Imagínate si anida un pájaro !... ¡les tirarías los polluelos!!!.

ESA FUE LA LECCIÓN DE SU VIDA:
 SI SE QUEDABA QUIETO NO ESTARÍA NUNCA MÁS SOLO

 Acomodó su ramas dejando  lugar entre ellas y hasta él llegaron los jilgueros, los horneros y hasta loras. Era el único árbol, que tenía diferentes tipos de nidos en su copa y  además  políglota porque   los pichones cantaban en diferentes idiomas.

 La lechuza tuvo  razón. Se acercaron los pájaros a anidar y  a descansar.  Llegaron  los niños a jugar a la escondida , a escribir  en su  tronco y  a  disfrutar de su sombra.
.
Muchos años pasaron  desde el último día que  vio  a  la vieja lechuza, cuando divisó  que  en el mismo poste había otra lechuza con un mechón de plumas rebelde entre sus orejas  como lo tenía  su consejera.
 El árbol la miró muy bien , pensó un rato y le dijo:-¿Sabías que  tu abuela fue una gran psicóloga?
                                                                    
                                                                     Adriana Helena
                                                    

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