"El camino a la Paz no se construye con la ausencia de conflictos, sino con las personas que saben enfrentarlos con armonìa, conociendo sus derechos y respetando los ajenos"
Adriana Helena

martes, 19 de julio de 2016

ANACLETA

ANACLETA


Anacleta era una gallina despeocupada que siempre dispuesta a  pasar un "Buen Momento y divertiste"
Cuando sintió que estaba por poner huevos pensó decidida:

¡ESTO NO ES PARA MI!


¡NO PODRÉ ESTAR ECHADA TANTO TIEMPO DÁNDOLE CALOR  A LOS A LOS HUEVOS, MIENTAS SE ME PASA LA VIDA!
Entonces hizo lo suyo: 
-Al ver  un nido de avestruz, la gallina dejó allí un  huevo y partió sin ser vista.
-Al encontrar un nido de una pata la gallina dejó un huevo y se fue veloz.
-Al tropezarse  con un nido de perdiz la gallina dejó un huevo y también huyó.
Cuando encontró la Sra. avestruz su nuevo hijo se preguntó: ¿Pero qué habré comido para tener un hijo tan  pero tan pequeño?
Cuando encontró la Sra. Pata el huevo lo miró y se preguntó: ¿Pero qué habré comido para tener un huevo tan pero tan blanco?
Cuando encontró la Sra. perdiz su nuevo hijo se peguntó: ¿Pero qué habré comido para haber tenido un hijo tan pero tan grande?
Todas las mamás estuvieron felices cuando eclosionaron los huevos y  nacieron sus hijos, pero a medida que los días pasaban sus peguntas aumentaban ....
La avestruz estaba preocupada:¿ Por qué este hijo no corre  como los demás?
La pata se peguntaba: ¿Porqué a ese quiquitín no le gusta el agua?
La perdiz estaba desconcertada ¿Porqué este niñito a pesar de ser tan fuerte no puede volar ni un metro?.
Por suerte para todas las madres y sus descendientes en ese lugar sólo había una laguna para tomar agua. Un día de mucho calor todas las aves allí se encontraron...
Fue así que se conocieron los hermanos pollitos y aunque parezca mentira Anacleta que al principio los miraba de reojo fue acercando a ellos y pudo ser una madre sensacional, capaz de pasar los mejores momentos con sus hijos.
                                                                                  Adriana Helena

lunes, 18 de julio de 2016

LA TORMENTA

LA TORMENTA

Era invierno, cuando miramos  para arriba realmente el cielo  asustaba.
Una gran nube negra,  espesa y amenazante cubría toda la plaza y parte de nuestras casas . Muchos de los que habíamos salido a tomar aire se volvieron  hogares.
Sólo quedamos  lo más valientes.
Esto  ocurría en la tierra....¿Pero arriba de la nube ? ¿Qué le pasaba al SOL?

¡ ESTABA MUERTO DE MIEDO!

Los los rayos del gran astro se enroscaron  en sí mismos formando rulos apretados  y  se subieron   todos arriba del sol.
¡EL SOL ESTABA TAN PESADO!
La gente en la tierra pensó que podrían llamar a los rayitos de sol, uno a uno para que vayan apareciendo, pero claro no conocía sus nombres...
Un niño decidió llamar al rayito número uno, porque había nacido primero y lo hizo  con tanta fuerza y cariño que el rayito juntó fuerza para traspasar la apretada  nube  y  apareció en sus propias manos iluminando toda su persona.
Un anciano llamó con premura al rayito número dos que también se animó a pasar por la nube agujereándola para llegar también a  manos del viejito.
Una madre  con un niño llamó con urgencia  al rayito número tres, que habiendo visto lo que habían hecho sus hermanos pudo traspasar ya sin miedo la nube por otro sitio y envolvió las manos de la señora para que pudiera darle calor al niño.
Una pequeña llamó con su voz fina y baja al rayito numero cuatro, y parece que lo escuchó porque enseguida estuvo habitando en sus manos.

Esa tarde en la plaza se juntaron más de veinte persona de distintas edades, ocupaciones y sexo, cada uno con un rayito  tibio de sol  en sus manos y entre todos jugaron a formar  una gran calesita que irradiaba alegría calor y brillo porque habían  sido capaces de destruir la inesperada tormenta.
 Adriana Helena