"El camino a la Paz no se construye con la ausencia de conflictos, sino con las personas que saben enfrentarlos con armonìa, conociendo sus derechos y respetando los ajenos"
Adriana Helena

miércoles, 12 de agosto de 2015

José el espantapájaros


JOSÉ , EL ESPANTAPÁJAROS

Después de aprender  cómo crecen las plantas, Renata le pidió ayuda a su mamá para hacer en su propio patio una pequeña huerta para la familia.
Durante unos días prepararon la tierra, sacaron las piedras y la dejaron  "floja y preparada para la siembra" acompañadas de Julieta, la hermana menor de Renata, que es muy colaboradora.
Compraron semillas de lechuga y espinaca en un vivero y las desparramaron con la mano sobre la superficie elegida, después les pusieron un poquito de tierra por encima y ¡LISTO!.
Como viven en un lugar donde abundan los pájaros las niñas quisieron asegurarse que ninguno de ellos comieran sus semillas, por eso con su mamá decidieron fabricar un "ESPANTAPÁJAROS" que tendría que ser muy, pero muy feo para que asustara a todas las aves.
Se pusieron en marcha para buscar algo que les sirviera hasta que  a la mamá se le ocurrió una idea:
-Usarían una escoba…..¡SI!......la enterrarían al revés, de este modo la parte de la paja se convertiría en la cabeza del monigote.
El cuerpo sería fácil- Pondrían una percha enganchada de  donde comienza la paja de la escoba y con esto  lograrían  el esqueleto del guardián de la huerta. Sólo faltaba adornarlo.
Para la cara trajeron una careta de fantasma que diera mucho miedo y arriba de la escoba  pusieron un gran sombrero todo agujereado  del padre de las niñas. A la percha le colocaron un espantoso saco  apolillado y una bufanda roja.
 Al muñeco  lo bautizaron "JOSÉ"y pensaron que era mejor que no tuviera piernas .. ¿Para qué las quería si no iba a ir a ningún lado?
En realidad les quedó realmente horrible, pero como esa era la intención les pareció perfecto.
Todos los días las chicas iban a ver su sembrado, nada en él se movía, todo parecía dormido y sin vida a pesar de ser regado todas las tardes con esperanza y ansiedad.
Después de una semana Renata pudo ver con una lupa que se asomaba  una pelusa  verde del suelo, y a medida que  las hojas comenzaron a aparecer sobre la tierra aumentó  la velocidad en que crecían.
Cada mañana era una sorpresa: las lechugas estaban cada día más grandes y lo mismo ocurría con las espinacas. Como crecían tan rápido esto empezó a llamar la atención de la madre de familia que  puso su mirada en la huerta de día y de noche.
En las mañanas y en las tardes  las plantas no aumentaban su tamaño…. ¿Por qué lo hacían de noche?¿Tendría que vigilar el sembrado de noche? ¡Qué trabajo!
Así lo hizo, una noche salió con una linterna caminando despacio  y cuando se iba acercando a las hortalizas escuchó  una suave canción. ¿De dónde vendrá? - Se preguntó -
¡Qué susto se llevó cuando comprobó que el cantor era nada más y nada menos que José "El espantapájaros"! Enfocó la escena con la luz  y pudo ver cómo las lechugas y espinacas se movían al compás de las canciones que cantaba José mientras crecían.
¿Pero qué es esto?- Dijo en voz alta- El cuidador de plantas al hallarse descubierto contestó:
-Lo que pasa es que me ha gustado mucho el trabajo de cuidar  las plantas y a ellas les encanta que les cante, lo hago de noche para que no se entere nadie. Ella se acercó al muñeco que parecía que palpitaba y le sacó la careta.
Abajo se encontró con una bella cara sonriente, el saco apolillado estaba  ahora lustroso y planchado , digno de un  gran señor. A decir verdad José lo era, el amor que nació por sus compañeras de terreno fue tan fuerte que hasta le brotó un corazón seguramente producto de alguna semilla voladora que se instaló en su pecho.
Ya no te hace falta esta careta,-Dijo mamá -¡Ha! también puedes cantar de día, te prometo que no nos asustaremos ni que revelaremos nuestro secreto.
A la mañana siguiente todas fueron a la huerta, la señora explicó a sus hijas que el espantapájaros se había transformado  por obra del amor al trabajo  en un espantapájaros muy buen mozo y que por eso hasta le había crecido un gran corazón. Las niñas estuvieron felices con este nuevo amigo con el que podían conversar, además ya no necesitan más de un monigote que aterrorice aves porque las semillas  se habían  convertido en hermosas plantas, pero puede que ahora estén por enfrentar un nuevo problema:
-A mí me parece que a José le están creciendo un par de piernas.........

                                                      Adiana Helena


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